Una mirada histórica a la profesión.


El Trabajo social al ser una profesión encargada de trabajar con los problemas y la acción social, es una disciplina en constante cambio, y en esto radica finalmente la necesidad de replantear la práctica del Trabajo Social ante la emergencia de nuevos problemas sociales en un mundo cambiante, dado esto se produce, que los profesionales de lo social desplieguen un amplio abanico de funciones y de roles dentro de la organización en la que se desempeñe, y esta labor puede ser la de informante, defensor, mediador, facilitador, orientador o educador; coordinador; evaluador; proporcionar modelos de conducta; intervenir en el sistema familiar; mostrar nuevas formas de actuación, etcétera.

Dada esta capacidad de modificar la labor según la problemática que se nos está presentando es que se torna necesario aplicar las técnicas, métodos y conceptos pertinentes, en la intervención confiando en que el profesional siempre abogará por el bienestar de la comunidad, tal como está establecido en la definición consensuada del Trabajo Social, que se llevó a efecto el año 2001 por la Federación Mundial de Trabajadores sociales,

“La profesión, promueve el cambio social, la solución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación de las personas para incrementar el bienestar, mediante la utilización de teorías sobre el comportamiento humano y los sistemas sociales. El Trabajo Social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno” (…) “Los principios de los derechos humanos y la justicia social son fundamentales para el Trabajo Social”.

Dicho sea esto, es de esperar que cada profesional de la acción social, sea lo suficientemente oportuno al aplicar los códigos de ética que rigen al Trabajo Social , y todas las herramientas y técnicas necesarias, ya que, son herramientas para realizar una intervención social efectiva, este es uno de los factores que intentan explicar por qué el Trabajo Social ha pasado por tantas y tan diversas etapas a lo largo de su desarrollo histórico, y en cada una de esta se ha debido redefinir la materia objeto, la labor del trabajador social, el nombre de la profesión (Visita social; Asistencia Social; Trabajo Social) y las formas de abordar los problemas.
La Visita Social se desarrollo junto a la intervención profesional del Trabajo Social, se remonta a principios del siglo XX, en el contexto de la Cuestión Social y desde ahí su desarrollo se ha ido complementando con diversos modelos para afrontar los problemas sociales, ya sea de manera individual, familiar o en su dimensión colectiva, en un comienzo, se vivieron drásticas emergencias, ya que la población más pobre de los años 20`, estaba siendo atacada por fuertes epidemias y pandemias, por lo que se tornó urgente la intervención en esos casos, en esta época el compromiso fue asumido por las mujeres de la aristocracia .

En un comienzo, la Asistencia Social, tuvo más cercanía a la beneficencia, y esta es una acción puntual que tiende a mitigar las emergencias sociales.
El asistente social es el actor principal en el trabajo para las personas con necesidades materiales, es decir, en la entrega de beneficios, con el fin de paliar las necesidades de las personas, el término Asistencialismo, a menudo ha sido discutido, ya que, se plantea que no es la manera adecuada de ayudar a la gente

El Servicio social como profesión, implica una acción más sistematizada y técnica, basada en el reconocimiento de los derechos sociales de las personas, en grandes rasgos se repite la acción asistencialista, la acción de atender lo inmediato. El profesional sigue siendo un dador, un mero facilitador de recursos, un solucionador de problemas. Un técnico, aséptico y, por lo tanto, ahistórico, descomprometido con los problemas de su tiempo. Su perspectiva esta arraigada a lo individual, independientemente de que su trabajo sea de grupos o en comunidades. , y desde etse enfoque surge el nuevo cuestionamiento que empieza a forjarse para establecer una inminente reconceptualización de la profesión, en la que se busca trabajar con la gente, para que sean ellos mismos quienes encuentren las soluciones a sus propios problemas.


El Trabajo Social surge a partir de 1965 en un contexto marcado por la presencia de la teoría de la dependencia, que se manifiesta como una crítica importante a las corrientes y explicaciones existentes hasta el momento; emergen síntomas de crisis de las políticas de modernización nacional. Desde los años 40` aproximadamente se comenzó a vivir en América Latina un fuerte desarrollo de la conciencia de clases en el pueblo latinoamericano, y en este periodo se alcanzaron los mayores logros para la clase popular, y el trabajo social también alcanza un alto posicionamiento dentro de la sociedad, creando métodos conceptos y teoría social, sin embargo, este periodo se ve fuertemente interrumpido ya que en el continente se comienza a vivir reiterados golpes militares; la organización popular se debe rearticular en un ambiente represivo y por la necesidad de resistir cultural y socialmente, ante un nuevo modelo autoritario globalizante, neoliberal, la pobreza se agudiza y se radicaliza la marginalidad, provocando una nueva y extrema pobreza.

Los modelos iniciales de Intervención Social, resaltaban la terapia de la persona y la solución de problemas de manera inmediata, o sea apuntaba a la solución de aquellos problemas orientados a la acción preventiva, es decir, a la intervención en crisis. Dado el fuerte compromiso social que manifestaban los trabajadores sociales por la labor efectuada durante todo el siglo XX, no fue posible que este compromiso menguara, a pesar de las fuertes represiones que sufrieron, con el cierre de la mayoría de la Escuelas de Trabajo Social en el país, posteriormente con el pérdida del rango universitario entre otros factores, empero se da origen a un nuevo tipo de trabajo social, un periodo de asistencia en casos de emergencia, denominado subterráneo, en el que se trabajó al margen del Estado y con la concepción benéfico asistencial, vinculado a los movimientos sociales, la organización y movilización de la sociedad, con la orientación hacia la satisfacción de las necesidades básicas y sobretodo, la recuperación de la democracia.
Después de esta relevante circunstancia que marcó la vida, de diversas formas, de cada Latinoamericano se puede hablar de otra etapa en la que se ve un gran debilitamiento en la profesión ya que, se concibe desde múltiples miradas, las que van dandole el énfasis práctico de servicio social, con una concepción aséptica tecnocrática y tecnológica, orientándose hacia una acomodación o ajuste de la profesión hacia el modelo neoliberal.
Si bien esta etapa provocó la pérdida de gran parte de los avances que habían logrado en la primera mitad del siglo XX, esa misma fuerza que no dejó que la dictadura terminara con la profesión que trabaja en pro de los más vulnerables, provocó que se repensara de nuevo la profesión, desde el año 2005 aproximadamente, podemos hablar de una recuperación del Trabajo Social, ahora orientado hacia la transformación social e individual, con una visión concientizadora revolucionaria pero no violenta, con énfasis en la ética de las personas, en la organización en redes locales y mundiales, por la búsqueda de alternativas al sistema neoliberal imperante.


Referencias:

*Códigos de ética consensuados por la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS).

*Ezequiel Ander Egg, Dossier de Trabajo Social.

*Carballeda, Alfredo, La intervención en lo social, capitulo I, II y IV.

*Daniel R. Pérez Riquelme,Ximena Montecinos Antiguay, Santiago de Chile, Agosto de 2006: Red Humanista Internacional de Trabajo Social, RHITS
http://www.cehum.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=66&Itemid=72, revisada el 2 de Enero de 2009.

Proyecciones del trabajo social, ante el advenimiento de nuevos cambios.


El cuestionamiento hacia lo específico y a lo que identifica al trabajador social ha sido parte fundamental de esta profesión a lo largo de la historia , ya que su materia objeto como afirma Nydia Aylwin, son los problemas sociales, y a la vez otros autores dicen que es también la acción social, por esto es necesario que la profesión esté constantemente en continuo cambio ya que dada las distintas circunstancias, van ocasionando diferencias permanentes en la materia objeto, es decir, los problemas de hoy evidentemente no son los de la primera mitad del siglo XX, en el que se constituyó el Trabajo Social ya institucionalizado. Sin embargo, esta necesidad de reformular lo que identifica al profesional del trabajo social, ha adquirido en los últimos años gran relevancia. Es por esto que se le da, actualmente, especial importancia a los siguientes aspectos:
Sus dominios metodológicos, instrumentales y conceptuales.
Su eventual estatuto científico en el concierto de las disciplinas sociales.
Los nuevos desafíos, en diversas materias, como el decaimiento del capitalismo, los problemas medioambientales, los avances médicos, científicos y culturales, las tecnologías de la comunicación, entre otros.
A continuación se pondrán a disposición algunas consideraciones en torno al aspecto del trabajo social relacionado con las ciencias humanas y sociales. Que, por cierto, es un tema altamente debatido y sobre el cual existe una gran polaridad en el universo de trabajadores sociales.
Definir al Trabajo Social como ciencia ha sido fuertemente rebatido por variados autores y teóricos, tanto del trabajo social como de otras disciplinas, y esta discusión radica en que por un lado cabe afirmar que el trabajo social tiene métodos científicos, materia objeto propia y exclusiva, pruduce teorías y conceptos a partir de la práctica social y las pone al servicio de otros profesionales de distintos campos científicos. Pero por otro lado, si bien son todos los elementos mencionados constituyentes de un quehacer disciplinario y por lo tanto científico estos no son los que caracterizan completamente al Trabajador Social, sino por el contrario, el elemento que identifica el quehacer profesional del trabajador social, es el llevar a la práctica toda la producción teórica, es decir el trabajador social antes de intervenir directamente en la realidad social, debe ser capaz de haber realizado una investigación aplicada suficiente y haberse especializado en la materia que afecta a su sujeto de atención*, teniendo en cuenta las producciones teóricas con las que cuenta la profesión para así llevar a cabo la intervención social de manera responsable ética y moralmente, dado que trabajamos con personas que se encuentran con sus derechos vulnerados, que merecen un trato digno y responsable. Dado esto el profesional choca con la tecnología, que es otra dimensión del trabajo social y está encargada de generar conocimiento para la transformación en pro del bienestar humano, es decir, el conocimiento para la acción. En este sentido el profesional es visto como el catalizador del cambio, cuyo cambio está regulado por la ética y las políticas sociales, encargadas de dar una dirección a la intervención.
Empero, el Trabajo Social tiene otra dimensión, referida a las artes, y es regulada por la estética. Esta dimensión, se lleva a cabo en el acto de seducir a la gente, lo que es propio de la acción de un artísta. En este aspecto el trabajador social debe estar lo suficientemente preparado para seducir y cautivar al sujeto de atención para trabajar en conjunto con él con la finalidad y objetivo del bienestar del sujeto de atención, de los beneficiarios indirectos y su entorno. De este análisis de los elementos constitutivos de la profesión podemos concluir que estamos hablando de una contrucción tripartita, o de una metáfora de la trinidad, que contempla la dimensión cinetífica, la tecnológica y la artística.**
Si bien es necesario dar esta discusión, en torno a la profesión. Pienso que no debe bastar con dicho cuestionamiento, puesto que somos la única profesión que se ha encargado a lo largo de la historia de los derechos de las personas más desvalidas y desposeídas, y es en esto en donde radica la real importancia de la profesión, más allá que discutir de si somos o no profesión, si realmente poseemos el rango científico o no, etc. Es cierto que desde que se constituyó el trabajo social institucionalizado hemos sido visto con una mirada despectiva y nuestra labor no ha sido meritoria de grandes distinciones dentro de las ciencias humanas y sociales. Es por esto que es de vital importancia para la profesión seguir dando la lucha para seguir siendo en cierto modo la esperanza de aquellos que lo han intentado todo por recibir un trato digno. Los nuevos desafíos a los que se enfrenta el trabajo social en la ctualidad tiene que ver con las nuevas problemáticas sociales a las que se debe enfrentar, es decir, si bien es importante recuestionarse el concepto del trabajo social, ante todo debemos ocuparnos de ir haciendo uso de la capacidad heurística del profesional, ya que debemos ser capaces de ir creando nuevos conceptos, buscando la manera de dar solución de un problema mediante métodos y/o reglas empíricas innovadoras, tomando siempre en cuenta los elementos que nos constituyen como profesionales cuidando nuestro actuar, el que debe ser mediado por la ética, y el actuar bien, siempre con la impronta de bienestar social y humano.
Referencias:
* Egg, Ander y Aguilar: Diagnóstico Social Conceptos y metodología Ed. Lumen B. Aires 1995.
**Suárez, Pablo : Cátedra de Trabajo Social II, 22 de Octubre de 2008.
***Gartner, Lorena : Boletín Electrónico Surá # 33 Abril 1999, Escuela de Trabajo Social Universidad de Costa Rica: http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/file.php/393/Es_el_Trabajo_Social_una_Disciplina.rtf, Visitada el 19 de Diciembre de 2008.
**** Quinteros, Elida Inés: Programa Provincial de Emergencias Sociales, Subsecretaria de Integración social, Ministerio de
Desarrollo Social, Gobierno de Mendoza. http://www.trabajosocialmza.com.ar/Docs/Resumenes/produccion/Quinteros,%20Elida%20Ines.PDF Título: Trabajo social y el enfoque de riesgos a desastres:Nuevos desafíos de la actuación Profesional.,Visitada el 19 de Diciembre de 2008.

"La otra cara del Bicentenario"


Desafios de Chile para el Bicentenario y a futuro


Con el Bicentenario ad portas, es necesario como parte de la construcción histórica de nuestro país, que cada uno de nosotros nos preguntemos cuales son los avances, retrocesos, las tareas cumplidas, las que se nos van quedando en el tintero y las que definitivamente quedarán pendientes para un futuro-es de esperar- no muy lejano.
Además es necesario hacer esta mirada a través de la historia, en todos los ambitos, ya sea, económica, política, cultural y socialmente.

Cabe destacar que en esta instancia intentaré abordar desde el punto de vista del trabajo social, la problemática a la que se enfrenta Chile con la llegada del bicentenario, con las exigencias cada día más acentuadas del originario pueblo Mapuche, en este proceso de transición a un nuevo centenario recae una fuerte responsabilidad, y esto debido a lo generoso de las mentes de las personas que vivieron el primer centenario, con las esperanzas puestas en que el país lograría desarrollarse a la par con los países más avanzados como recalca en una de sus cartas a la intelectualidad latinoamericana Don Eduardo Devés* a la letra:

“(..)las proyecciones que se hicieron hace un siglo fueron notoriamente más optimistas respecto a lo que efectivamente se pudo realizar"**

"Comienzo de la Integración Indigena"


Hacia principios del S.XX fue posible vislumbrar una integración de los Mapuche hacia el Estado Chileno, así en 1903 podemos ver una importante participación de sectores del pueblo Mapuche en el partido democráta en la región de la Araucania, en 1910 se funda la Sociedad Caupolicán, defensora de de la Araucania e incluso en 1924 es elegido el primer diputado Mapuche Francisco Melivilu, y a partir de 1971 se dicta la ley indigena creada por el instituto de Desarrolo Indigena, lo que se pudo ver como el único intento serio motivado por satisfacer en cierta medida las demandas y reivindicaciones de este pueblo. Sin embargo este intento no se materializó del todo y se vio interrumpido drasticamente con el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
No obstante las demandas de este pueblo,como la lucha por la tierra y la obtención de recursos y servicios del Estado, han perdurado durante todo el siglo.
Una de las formas de abordar esta problemática de manera eficiente y eficaz, no puede plantearse y resolverse desde una perspectiva tecnológica-mercantil o jurídica, sino que desde una mirada que plantea un desafío, que es reflexionar acerca de las normas, los valores y los fines en los cuales deberían orientarse las acciones de la sociedad chilena y el Estado, los que hasta ahora participan a través de relaciones interétnicas asimétricas. Por tanto he aqui donde puede aplicarse la labor del trabajador social desde una perspectiva de la redefinicion de las problemáticas sociales y el cómo se abordarán éstas. Es decir también es un desafío para el trabajo social del Bicentenario.

"Interculturación en Chile"


Campaña Nacional sobre Derechos Indígenas e Interculturalidad en Chile.

El objetivo de la iniciativa lanzada el 4 de septiembre de 2007,es promover, en el contexto del bicentenario, nuevas formas de relación intercultural e interétnica en Chile basadas en el reconocimiento de la diversidad de pueblos e identidades existentes en el país, así como de sus derechos, y en el conocimiento y respeto de sus culturas. Con el objeto de sensibilizar a la opinión pública frente a estas materias, la campaña recuerda que los pueblos indígenas son los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Chile, haciendo un llamado a conmemorar un Bicentenario con memoria.
Fue elaborada por el Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas -entidad no gubernamental de promoción, investigación y defensa de los derechos de estos pueblos- gracias al apoyo de Fundación AVINA, y al patrocinio de la Red Ciudadana Chile País Multicultural, integrada por profesionales, intelectuales y dirigentes sociales que trabajan por visibilizar la diversidad étnica y cultural del país.
En la producción de los contenidos de la campaña participaron diversos artistas y creadores indígenas y no indígenas, como el poeta mapuche Elikura Chihuailaf.

la necesaria participación política de estos pueblos en instancias de decisión y en el modo de definir sus formas de desarrollo, así como la presencia de diferentes culturas en el territorio producto de los procesos migratorios hacia nuestro país, como peruanos, bolivianos, colombianos europeos, asiáticos y afrodescendientes, entre otros.
http://www.derechosindigenaseinterculturalidad.cl
En este portal web, que esta operativo a partir del 1 de septiembre 2007, se puede encontrar información acerca de los objetivos de la campaña.

"Desafíos para chile y el Trabajo Social"


Dada toda la información anterior es posible concluir que a dos años de la llegada del Bicentenario tal como dijo el poeta indigena Elicura Chihuailaf*** en su carta confidencial a los Chilenos "(...) en el bicentenario no hay nada que celebrar y si mucho que conversar".
Y resulta muy simple comprender esto tomando en cuenta todas las contradicciones y retrocesos que se hemos visto en el paso de la historia y que a la larga van generando involución e incapacidad de desarrollo en el País, con una seguidilla de discriminaciones, de montajes en la televisión, de faltas a la justicia, etc., y sobretodo una desvalorización de las tradiciones y de nuestros origenes.
Es por esto que debemos sacar en limpio como futuros trabajadores sociales, una mirada más integral hacia nuestro país, como dijo Walter Molina**** en el congreso llevado a cabo en la Universidad de Santiago de Chile en el mes de octubre de
2008: "Desde nuestro punto de vista, ésta urgente tarea de promover una ética de la interculturalidad, comienza con una aceptación y defensa radical del pluralismo, tanto en la sociedad como en los procesos formativos de los nuevos profesionales" y por otro lado, "Se trata de encontrar formas complejas de relación intercultural que permitan la construcción de una sociedad más humana, más justa y más diversa del punto de vista cultural, social y político."