
El cuestionamiento hacia lo específico y a lo que identifica al trabajador social ha sido parte fundamental de esta profesión a lo largo de la historia , ya que su materia objeto como afirma Nydia Aylwin, son los problemas sociales, y a la vez otros autores dicen que es también la acción social, por esto es necesario que la profesión esté constantemente en continuo cambio ya que dada las distintas circunstancias, van ocasionando diferencias permanentes en la materia objeto, es decir, los problemas de hoy evidentemente no son los de la primera mitad del siglo XX, en el que se constituyó el Trabajo Social ya institucionalizado. Sin embargo, esta necesidad de reformular lo que identifica al profesional del trabajo social, ha adquirido en los últimos años gran relevancia. Es por esto que se le da, actualmente, especial importancia a los siguientes aspectos:
Sus dominios metodológicos, instrumentales y conceptuales.
Su eventual estatuto científico en el concierto de las disciplinas sociales.
Los nuevos desafíos, en diversas materias, como el decaimiento del capitalismo, los problemas medioambientales, los avances médicos, científicos y culturales, las tecnologías de la comunicación, entre otros.
A continuación se pondrán a disposición algunas consideraciones en torno al aspecto del trabajo social relacionado con las ciencias humanas y sociales. Que, por cierto, es un tema altamente debatido y sobre el cual existe una gran polaridad en el universo de trabajadores sociales.
Definir al Trabajo Social como ciencia ha sido fuertemente rebatido por variados autores y teóricos, tanto del trabajo social como de otras disciplinas, y esta discusión radica en que por un lado cabe afirmar que el trabajo social tiene métodos científicos, materia objeto propia y exclusiva, pruduce teorías y conceptos a partir de la práctica social y las pone al servicio de otros profesionales de distintos campos científicos. Pero por otro lado, si bien son todos los elementos mencionados constituyentes de un quehacer disciplinario y por lo tanto científico estos no son los que caracterizan completamente al Trabajador Social, sino por el contrario, el elemento que identifica el quehacer profesional del trabajador social, es el llevar a la práctica toda la producción teórica, es decir el trabajador social antes de intervenir directamente en la realidad social, debe ser capaz de haber realizado una investigación aplicada suficiente y haberse especializado en la materia que afecta a su sujeto de atención*, teniendo en cuenta las producciones teóricas con las que cuenta la profesión para así llevar a cabo la intervención social de manera responsable ética y moralmente, dado que trabajamos con personas que se encuentran con sus derechos vulnerados, que merecen un trato digno y responsable. Dado esto el profesional choca con la tecnología, que es otra dimensión del trabajo social y está encargada de generar conocimiento para la transformación en pro del bienestar humano, es decir, el conocimiento para la acción. En este sentido el profesional es visto como el catalizador del cambio, cuyo cambio está regulado por la ética y las políticas sociales, encargadas de dar una dirección a la intervención.
Empero, el Trabajo Social tiene otra dimensión, referida a las artes, y es regulada por la estética. Esta dimensión, se lleva a cabo en el acto de seducir a la gente, lo que es propio de la acción de un artísta. En este aspecto el trabajador social debe estar lo suficientemente preparado para seducir y cautivar al sujeto de atención para trabajar en conjunto con él con la finalidad y objetivo del bienestar del sujeto de atención, de los beneficiarios indirectos y su entorno. De este análisis de los elementos constitutivos de la profesión podemos concluir que estamos hablando de una contrucción tripartita, o de una metáfora de la trinidad, que contempla la dimensión cinetífica, la tecnológica y la artística.**
Si bien es necesario dar esta discusión, en torno a la profesión. Pienso que no debe bastar con dicho cuestionamiento, puesto que somos la única profesión que se ha encargado a lo largo de la historia de los derechos de las personas más desvalidas y desposeídas, y es en esto en donde radica la real importancia de la profesión, más allá que discutir de si somos o no profesión, si realmente poseemos el rango científico o no, etc. Es cierto que desde que se constituyó el trabajo social institucionalizado hemos sido visto con una mirada despectiva y nuestra labor no ha sido meritoria de grandes distinciones dentro de las ciencias humanas y sociales. Es por esto que es de vital importancia para la profesión seguir dando la lucha para seguir siendo en cierto modo la esperanza de aquellos que lo han intentado todo por recibir un trato digno. Los nuevos desafíos a los que se enfrenta el trabajo social en la ctualidad tiene que ver con las nuevas problemáticas sociales a las que se debe enfrentar, es decir, si bien es importante recuestionarse el concepto del trabajo social, ante todo debemos ocuparnos de ir haciendo uso de la capacidad heurística del profesional, ya que debemos ser capaces de ir creando nuevos conceptos, buscando la manera de dar solución de un problema mediante métodos y/o reglas empíricas innovadoras, tomando siempre en cuenta los elementos que nos constituyen como profesionales cuidando nuestro actuar, el que debe ser mediado por la ética, y el actuar bien, siempre con la impronta de bienestar social y humano.



